martes, 12 de noviembre de 2013

Evento - Jornada Bodegas San Alejandro

El pasado domingo tuvimos la oportunidad de visitar la casa de Bodegas San Alejandro.
Esta Bodega se encuentra situada en el pueblo de Miedes de Aragón, a escasos kilómetros de Calatayud, y junto a Belmonte de Gracián, lugar de nacimiento del escritor Baltasar Gracián, de donde toma nombre una de sus líneas de producción de vinos y algunas de las zonas que la Bodega destina al enoturismo.

Las actividades de este día se encuadraban dentro del Día Europeo del Enoturismo como ya se comentó en un post anterior. En este caso, Bodegas San Alejandro propuso una visita a sus instalaciones perfectamente explicada por Mireia Martínez, encargada de comunicación, marketing y enoturismo; y un pequeño curso de cata a cargo de su enólogo y Director Técnico Rubén Magallanes.

Nave de depósitos

A las 10:30 horas, la treintena de privilegiados enoturistas comenzamos la visita con una pequeña introducción a la historia del vino, el lugar donde queda la D.O. Calatayud y las características de la zona, sintetizadas por Mireia empleando para ello la palabra GARNACHA como acrónimo. A través de ella consigue definir las variedades predominantes, la altitud de sus tierras, la recogida tardía de su uva, la aireación, etc.

Pasamos a continuación a la nave donde se encuentran los depósitos de cemento y algunos de los de acero inoxidable a ras de suelo. Nos explicaron que incluso llegaron a pensar en tirar dicha nave para eliminar los depósitos de cemento y cambiarlos en su totalidad por otros de acero inoxidable, pero que finalmente apostaron por dejarlos debido a su mayor estabilidad de temperatura. Sin duda, y viendo la calidad de sus vinos, creo que se puede decir que acertaron plenamente.

Photocall
En otra nave de las instalaciones es donde se encuentran las barricas. Esta sala impacta a la vista nada más entrar en ella. En ella existen varias zonas diferenciadas, en un primer lugar y de forma lógica reposan las barricas almacenadas; a su derecha podemos ver el photocall, mosaico de barricas decoradas donde el visitante puede ser estrella por un día; y a su izquierda un espacio donde realizar catas informales (Wine bar /Barrel Room). De hecho, aquí hicimos una parada para catar dos de los vinos de San Alejandro.


Cata en el Barrel Room
A continuación se nos presenta otra de las zonas preparadas al cien por cien para el enoturismo. Es el llamado Espacio Baltasar Gracián. Aquí se rinde un pequeño homenaje a este escritor y también se dispone una mesa donde realizar catas más profesionales. Lo cierto es que han conseguido dar al lugar un toque romántico y acogedor.

Después llegamos al llamado Teatro de la Naturaleza y los Sentidos, sala acondicionada donde nos explican como interactúan ambas cosas en el cultivo de la vid, la producción del vino, y en la cata final de los mismos.
En la sala anexa al "Teatro" hay un pequeño laboratorio donde se puede realizar una actividad de las más originales que tenemos en las Bodegas de todo Aragón. Se trata de la actividad "Enólogo por un día" y consiste básicamente en experimentar en la forma de hacer el vino de forma totalmente práctica. 

Junto a ella se encuentra la Sala de Cata (Media Forum), preparada para realizar catas, presentaciones de productos, etc. en unas condiciones de privacidad y elegancia muy destacables.

Espacio Baltasar Gracián
Zona de cata profesional

En el piso superior nos encontramos con otro de los espacios destacados de Bodegas San Alejandro, que no es otro que La Cocina de Baltasar. Este es el lugar diseñado para zona de restauración. Lo primero que nos llama la atención es la propia cocina que da nombre al restaurante. Desde la zona de comensales se puede ver al completo la cocina entera y como sus cocineros elaboran los productos que a continuación vamos a degustar. Sin duda un ejemplo de transparencia al consumidor que se da en lugares tan sofisticados como el restaurante Bal d´onsera zaragozarano (Una estrella Michelín) y que proporcionan al cliente una tranquilidad y una sensación de familiaridad.
El restaurante no está abierto todos los días, por lo que para poder acudir es necesario haber realizado reserva con anterioridad. En cuanto a sus menús son bastante sugerentes, con diferentes entrantes, un segundo plato a elegir y postres. Por supuesto los vinos que se sirven son los propios de la Bodega y lo hacen a precio de tienda.

Detalle del Teatro de la Naturaleza y los Sentidos


Junto al restaurante también queda lugar para la Social Room, habitación que bien podría simular un salón inglés, con sofás, chimenea... Una pena que no fuera invierno, porque debe ser una auténtica satisfacción tomarse una copita de vino sentado junto a la chimenea esperando a que la comida o cena esté servida.

Tras finalizar la visita dio comienzo el Minicurso de Cata donde pudimos analizar las cualidades de cuatro vinos de la Bodega: un blanco, un rosado, y dos tintos, entre ellos el Viñas Viejas.

Cata de vinos
Rubén explicó algunos rasgos significativos de diferentes variedades como la cabernet sauvignon, ayren o macabeo. O la diferencia entre aromas primarios y secundarios.
Personalmente me llamaron la atención un par de cosas: la primera la forma campechana de explicar las cosas del propio enólogo de la Bodega, con naturalidad, sin artificios y llamando a las cosas por su nombre; en segunda lugar una frase que se me quedó en la memoria y que venía a decir que los enólogos son como cocineros, que cocinan los vinos.

No podíamos irnos de allí sin agradecerles una vez más tanto a Mireia como a Rubén su interés y dedicación con nosotros, además teniendo en cuenta que lo que para nosotros es un domingo de fiesta, para ellos lo es de trabajo. Así que fuimos a la tienda de la Bodega para despedirnos y llevarnos alguno de los vinos que todavía no hemos probado, eligiendo el Vino de Hielo (del que ya hemos abierto alguna botella en casa), el Baltasar Gracián Frizzante (nueva apuesta de la Bodega), y Las Rocas Tinto Garnacha.

Detalle de la cata
La sorpresa llegó a continuación, cuando comentando con el enólogo Rubén el estado del  vino blanco que está terminando de fermentar para pasar a ser embotellado,  nos ofreció la posibilidad de probarlo.  Alfonso Hernández, jefe de producción de las Bodegas abrió uno de los depósitos y nos sirvió unas copas para que lo probáramos. Vino turbio en copa que posteriormente será filtrado y en el que efectivamente todavía se notaba un punto de amargor en el vino que no disgustaba. Una buena experiencia, rutinaria para quien trabaja en bodega pero extraordinaria para el resto de aficionados.

Extrayendo el vino del depósito

En fin, un maravilloso día rodeado de maravillosa gente a la que desde aquí solo me queda dar las gracias de nuevo.

Toda la información de esta bodega podéis encontrarla en su página web.
Os dejo con unas cuantas fotos:



Vitrina con la colección completa en la zona de tienda

Wine bar / Barrel Room

Wine Bar / Barrel Room

Detalle de lámpara

Detalle de vid del Teatro de la Naturaleza

Vid completa en el Teatro

La Cocina de Baltasar

Previo a la cata

Enólogo por un día

Durante el curso de cata desde el interior de un rosado

Tomando notas de la experiencia de Rubén





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